Fui todo aquello que me acongoja, decisiones a mal tomar y compañías erróneas, fui todo eso que no supe controlar, pero no lo soy más, no quiero serlo más. No soy el pasado vestido de fantasma en un futuro, soy el presente con todo y las sombras que me acompañan, tal vez fui vacíos e infinidad de huecos en mi pecho, pero ya no soy de las que se llenan con preguntas incompletas y el conformismo de la sociedad, soy todo lo que se atiborra de sentimientos. No soy las cosas a medias, ni las rotas, tal vez fui la mitad de alguien en el camino, pero ahora soy los lazos que no se rompen con amores infinitos o fugaces. No soy lo desconocido ni las ganas de no encontrarme, tal vez fui aquella falta de reconocimiento pero ahora sé que soy yo, o al menos lo estoy descubriendo. No soy el amor que todos querían que fuera ni el color rosa de mil atardeceres, tal vez fui inseguridad, pero hoy soy todo ese amor propio que me debo. No soy el rencor ni el odio, tal vez fui tristeza con sueños de melancolía, hoy soy la voz que canta perdón. No soy la soledad ni la falta de compañía, tal vez busqué en equivocadas ocasiones los abrazos en falso, pero hoy soy las ganas de estar en mí. No soy la caída en pico, ni las ganas de no salir adelante, tal vez no me salvé en pasadas oportunidades, pero ahora no dejaré de protegerme. No soy un destino ni las fuerzas de buscar un lugar al cual pertenecer, tal vez fui pasos muy largos y caídas lentas, pero actualmente soy el ahora y el vivir de cada día. No soy el miedo ni las cosas que me aterran, tal vez fui impulso contra pared, pero ahora sé que soy fortaleza. No soy la oscuridad infinita ni noches eternas, soy toda la luz que traspasa por mi ser. Lo más importante es que no soy la culpa que me busco adjudicar, no soy las emociones ajenas y lo que no puedo controlar, tal vez fui destrucción y la pérdida por caminos que creí no tenían salida, pero hoy, soy la energía eterna, la conexión con lo que me llama, soy las nuevas decisiones, los presentes, los errores actuales, soy mi alma en reconstrucción, soy yo en reconstrucción todo el tiempo.
“He aprendido que, cuando uno se deja llevar, se reencuentra, en eso consiste ser libre”.

Al final de cuentas, todos somos evolución, no nos define nuestro pasado, ya que estamos en constante cambio, las emociones a veces nos vuelven presos, pero en otros tiempos llegamos a ser espiritus libres y felices… estar en evolución es precioso. Lindo escrito! abrazos!
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