Poesía fugaz.

Entre un mar de nubes te dedico esta poesía fugaz, porque así como las estrellas, no sé si algún día la leas y sepas de vuelta que es para ti. Me encanta el otoño porque es el tiempo donde más te reinventas y para mi desgracia me encuentras, pero en esta ocasión los tragos y aquella fiesta casi veraneal me hacen tropezar contigo y honestamente no puedo fingir que no me importa. Han pasado dos pares de inviernos y un haz de primaveras y me dueles igual o peor que desde tu primera partida, entre luces y canciones, te veo, y no puedo evitar que mi alma hiperventile, no puedo detenerte y no puedo detenerme, simplemente me dueles. Te escribo porque te quiero y no he encontrado la manera de no hacerlo, porque no he descubierto la forma en que me mires y no sentir que el corazón se me desfalca, no he podido hallar el modo de que tu voz no conecte con todo mi interior. Quisiera tu sentido del humor y la forma en que eres valiente, tu despreocupación por todo y tu sonrisa, esa que pones como si nada te importara, como si yo tampoco. Me he acostumbrado horriblemente a tus ir y venir, al humo de tu cigarrillo y los paseos con playlist de fondo al estilo James Dean, a darte malamente un beso en la mejilla por cada adiós que pronuncias, sólo por si alguna vez decides no volver más. Me siento tan libre y tan tuya, tan prisionera de canciones que rompen corazones a las dos de la mañana y tan volátil como algunos malos cafés que compartimos después de las diez, para las siete cuarenta y cinco de la tarde, donde la hora dorada se encuentra en su punto perfecto en aquel cielo de seda, explícitamente con hoja de papel y bolígrafo en mano es que vacilo y sueño, pero mentirme no basta porque todo esto es real, es real que ambos llegamos a este punto, yo bailando por encima de mis miedos y tú poniendo calma sobre mis caprichos, yo tomando el té que me pone los nervios de punta y tú riéndote de mi mal control de emociones, es real que estamos, pero también es real que aunque estás conmigo, no te tengo. Fugaz es como te siento pero eterno es el dolor que me has provocado, sin embargo anestesiarme el corazón ya no es una opción contigo, prefiero sentirlo todo y expresarlo el doble para que el día en que los astros no nos concedan más deseos sepamos que fuimos lo que teníamos que ser, estuvimos donde teníamos que estar y que dimos lo que debíamos de dar, que existimos aquí y ahora, que te ame hasta que me cansé y hasta el día en que mi poesía no quiera hablar más de ti, le voy a contar al cielo nuestra historia y que probablemente llegue el tiempo en que no duelas más, pero cuando me enfrente a la noche y vea caer de nuevo esa estrella fugaz, todos sabrán porque mi principal deseo seguirás siendo tú.

 “¿Pero quién sabe cómo deshacerse del rastro de una estrella fugaz cuando ya te ha mirado a los ojos?”.

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