En Azul.

Hoy por millonésima vez más, las lágrimas recorren nuevamente mis mejillas, quizá porque estoy en un lugar nuevo y vacío, un lugar sólo y sin compañía pero siento menos miedo. Probablemente esté sentimental porque en un par de días cumpliré un año más y eso me pone los pelos de punta o tal vez mi alma se encuentra sumamente lábil porque por primera vez desde hace mucho tiempo me encuentro estable y como siempre siento que lo estoy echando a perder de nuevo, no sé como manejar este sin fin de emociones que recorren mi alma todos los días, me estoy acostumbrando tanto que se me olvida que todo desaparece como es costumbre, que por momentos no recuerdo que estos abrazos son momentáneos, que la toma de mano es por casualidad y que los besos, como las demás ocasiones, serán sólo por curiosidad. ¿O no? ¿Y si esta vez son para siempre? Ultimadamente, ¿Quién es la sociedad para establecer reglas dentro de nuestros sentimientos? ¿Quién dijo que NO se puede querer a alguien de la noche a la mañana? ¿En dónde está establecido que NO se puede decir te amo en menos de un mes? ¿En cuál constitución está la regla donde dice que, cuando terminas una relación, NO se puede empezar otra hasta después de cierto tiempo? ¿Por qué le vamos a imponer REGLAS, LÍMITES, MUROS, PRETEXTOS Y EL QUE DIRÁN A NUESTRAS EMOCIONES? Puedes un día irte a la cama odiando a alguien y despertar queriéndolo. Y está bien. Puedes decirle a alguien te quiero unas cien veces por día. Y está bien. Puedes marcarle a esa persona especial a tiempo y a destiempo, porque algo te hace feliz o porque algo te incomoda. Y está bien. Puedes un día expresarle todo lo que sientes y al día siguiente guardártelo todo. Y está bien. Puedes decirle que lo quieres sin estar bajos los efectos del alcohol. Y está bien. Puedes decirle que lo necesitas, que lo extrañas, aunque eso rebase los límites de lo obvio. Y está bien. Puedes hundirte o puedes volar. Y eso…eso está más que perfecto. No estoy dispuesta a reprimir lo que mi alma siente. No todo el tiempo las cosas tienen que ser si, ni nunca tienen que ser no. A veces tu alma te pide a gritos que la liberes, pide que no te encierres en un mismo plano y que le permitas construir más escalones. Pide que la dejes redactar su propia constitución de amor sin clausulas ni condiciones. Pide que le tengas fe. Pide que la dejes amar en muchos colores y no sólo en rojo. Pide que la dejes explorar nuevos caminos, sin brújulas ni mapas, únicamente con sus fuertes pisadas y el sonido de su corazón que late la mayoría de las veces arrítmico. Pide que la conozcas, que la aceptes, que la dejes besar, acariciar y tomar con miedos pero con muchas más fuerzas. Tú alma pide a gritos que le tengas confianza, que la dejes volar cada día mucho más alto y sin arnés, pide que no te conformes, pide que quieras mucho más que un catorce de febrero, unas rosas rojas o el clásico café matutino. Tu alma pide que la reprendas pero que no la encierres, pide que le pongas candado pero que le des la llave. Pide que la dejes romperse pero que tengas los hilos y aguja a la mano. Pide que la dejes bailar salsa, merengue, danzón y reggaetón, que la dejes cantar aunque tenga la peor voz del universo. Tu alma exige que la dejes ser feliz porque nunca se es demasiado pronto para querer ni demasiado tarde para experimentar.

«Para mí, el amor es en azul y no en rojo. Porque se trata de lo que a mi alma le hace feliz y no de lo que diga el resto».

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