En mi proceso de crecimiento, evolución y reconstrucción mucho se me habló de cuánto debía cuidar de los demás pero no cuánto ni cómo debía cuidarme a mí. Mi infancia fue dulce aunque con muchas palabras como, “sé buena, pide disculpas, cuida lo que dices, respeta y comparte”, no importa si los demás no lo hacen contigo, tú sabes que hiciste lo correcto, pero ¿Qué pasa con aquellos que nos lastiman y aún así su vida parece mejor que la tuya? Crecí, expandí mis suelos, mis sueños, me mudé y conocí lugares donde mi corazón de pollo no era suficiente para sobrevivir, así fue como nacieron los límites en mí, con unas manos tan frías que jamás permitirían que me volvieran a usar como si fuera irrompible. Aquellos muros traspasaron corazones, lo que tocaba con facilidad se quebraba, las coartadas no importaban mientras yo saliera ilesa de aquel fuego que muchas veces yo misma inicié. La primavera arribó y el amor que llegó en ese tiempo vino a enseñarme un poco de equilibrio; con el andar, el regresar, mi hogar, mi corazón roto por segunda vez y aquella vida en la que me prometí servir crecían y se expandían, entendí que siendo buena, puedo ser valiente, que no necesito de murallas ni de vallas, ni de venganza ni de indiferencia, que el karma no es pagar por los actos de nadie, ni una recompensa otorgada por la vida, que para ayudar a otros primero tienes que ayudarte a ti. La vida apremia más lo qué haces con el corazón, te recompensa por la forma en la que aprendes a expresar lo que sientes y agradece la forma amable en la que pones límites contigo y con los demás. La vida es buena contigo si tú eres buena con ella porque en eso consiste el ser valiente; ser valiente no es hacer cosas a pesar del miedo, es hacer lo que rima contigo, lo que tu alma siente, lo que tu cuerpo necesita, ser valiente es luchar por lo que quieres sin lastimar a nadie en tu proceso. Ser valiente es defender lo tuyo y mientras yo bailo a mi ritmo que el karma haga lo que le toca. Karma no es la venganza del universo, es el reflejo de tus acciones.
“Karma is my boyfriend”.
