A las amistades que solté.

Si mal no recuerdo, las primeras muestras de cariño que recibí fuera de casa y de alguien completamente desconocido para mí, vinieron de una amiga; es muy extraño que hablemos de lo mucho que nos duele cuando un gran amor nos rompe el corazón y de todo el cambio que conlleva, pero poco hablamos de cuando la herida es ocasionada por quién se supone secaría tus lágrimas después de conocer al décimo amor de tu vida. Cuando la zona de confort empezó a quedarme chica y me tocó moverme para crecer y no estancarme porque aquellos suelos ya no resonaban con mis sueños, creí que varios tomarían mi mano en pleno vuelo, ahora creo que eso es lo de menos, me gusta que nadie sujete mi andar, pero que cuando no sepa hacia donde debo caminar alguien se siente a escuchar aquellas ideas que abruman mi mente y saber que puedo regresar a ese sitio cuando crea que estoy perdida, es lo mínimo que se esperaría de una amistad, a veces creo que le ponemos mucho peso, sabiendo que lo más importante es sólo saber estar. A todos los que habitaron por acá una temporada, da igual si fue larga o corta, llegaron en tiempo y forma necesaria para mi existencia, fue divino tenerles, gracias por enseñarme como es pasar una tarde con risas olvidándote de todo, por escuchar la primera vez que me enamoré y fallé, por invitarme a su hogar y por adoptar el mío como suyo, por creer en mí y apoyar mis sueños, pero sobre todo gracias por enseñarme como debe y no debe ser una amistad. Ha sido un placer conocerte gran amiga o amigo que llegó pero no se quedó, a la mayoría los recuerdo con cariño, extraño mucho de ustedes como la familia que me adoptó y me dolió que esto no fuera permanente, pero verlas y verlos volar, cumplir sueños, siendo valientes, sabiendo amar y perdonar me llena de satisfacción por lo que algún día decidimos compartir. Aunque hoy no estemos físicamente juntos si sienten la necesidad de regresar mientras haya reciprocidad, aquí estaré para ayudar o simplemente escuchar. “Reciprocidad”, es la nueva palabra que aparece en mi lista de no negociables y la que recibí después de soltar y dejar entrar; hay personas que ya no van con el camino que uno decide recorrer y es válido saber partir, sin embargo a algunos nos toca padecerlo un poquito más y es ahí cuando te das cuenta que ya no es tu lugar. Como no se me da eso de no sentir, sólo me queda decirles que les recordaré con bastante amor, gracias por el que me dieron en su momento también, mi corazón siempre estará abierto para aquellos que quieran dar y recibir por igual.

“La única forma de hacer un amigo es serlo”.

Deja un comentario