Aprendiendo a desaprender.

El 2021 ya está saliendo por la puerta y apenas siento que le estaba tomando cariño, hay partes de mí que se quedaron en el principio, los recuerdos en mi cabeza se encuentran entre marzo y abril, el verano me supo a un domingo más y el otoño olía a mar pero con un viento muy frío. Para mí el año empezó con muchas esperanzas de todo, aunque cada vez que tropezaba parecía que mis esfuerzos estaban sin dar fruto, soñaba con tenerlo todo y a pesar de que volteaba a mi alrededor y nada me faltaba, mis manos se encontraban vacías, pero no frías. El invierno arribo y parecía que la peor nevada del mundo llegaría a mi corazón, me faltaban besos, abrazos, lugares, personas y unas manos que sostuvieran las mías, pero ¡Cuán irónica es la vida! Llegó todo lo que pedí en el mes de enero, en mis deseos de cumpleaños y en uno que otro día cuando las lágrimas no se podían contener. Mi título para este año fue “las cosas que tuve que desaprender”, eso que nadie nos enseña, la manera en la que las situaciones “no deben ser”, el cambio de creencias, lo que tu alma te dice que es para el otro lado y en fin, aquello que necesité reaprender para que todo fuera más suave. Desaprendí la idea que tenía de ser fuerte y aprendí que muchas veces ser fuerte implica pedir ayuda, desaprendí la idea del amor propio que todos nos pintan y aprendí que el quererse implica caer un poquito, desaprendí la idea de la amistad y aprendí que quién te dice que siempre estará, la mayoría de las veces no está, desaprendí la idea de lo que somos y de lo que cuentan de nosotros, aprendí que en las historias mal contadas podemos ser los buenos o los malos pero no hay términos medios, desaprendí la idea del amor, aprendí que también los amores bonitos cuestan, implica responsabilidad, cuidado y el triple de atención, no todo es magia pero sobre todo que a veces el amor no todo lo puede, a veces los buenos amores también terminan y no es culpa de nadie, desaprendí la idea de las decisiones correctas y aprendí que no siempre se siente bien cuando las tomas, algunas primero duelen mucho. Por último desaprendí la idea del éxito y aprendí que sólo en mí existe el poder para lograr lo que quiero y no importa si es poquito o pequeño, si me da la paz que busco, vale totalmente la pena.

“El universo no conspira contra ti, pero tampoco se desvía para alinear tu camino”.

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