Brillo, cielo azul, largos caminos, sueños, pasiones, uno que otro cigarrillo, así todo comenzó, una vez algo dejó de ser parte de mí, no quise detenerlo ni rogarle, sólo quise que se fuera porque sentí que así debía ser, una parte de mí se rompió para dejar pasar la luz y gracias a que lloré, floreció todo lo que no sabía que me faltaba. Me he equivocado de sobremanera, avanzando sin soltar el pasado, agarrándole cariño al presente cuando está por esfumarse y con la incertidumbre pegada a mis pies al no saber que me trae el futuro, vivo para escribirlo mucho más de lo que realmente estoy viviendo, de esa manera llegué a darme cuenta de que las cosas que no haces tuyas al momento, a la mañana siguiente desaparecen. Cuando estás forzando mucho las cosas llegas a quedarte con partes de ti que no son cómodas, con ideas que no te pertenecen, con un molde al cual quieres encajar a como dé lugar, empiezas a aceptar la imagen frente al espejo aunque no te quede favorable, haces lugar a personas que ya no vibran igual a ti por miedo a quedarte sola, todo esto mientras se pierde la noción del tiempo y en un abrir y cerrar de ojos, ya tienes 25. Totalidad de emociones comenzaron por colarse en mis adentros desde enero hasta la salida del invierno, dejando ir sin soltar incluso sin fuerzo, para mi alivio la primavera arribó y lo que ya no le servía a mi alma se marchitó para en su lugar florecer, junto con la estación, lo realmente importante. Se quedó quien se tenía que quedar, llegó quien tenía que llegar y se fue quien se tenía que ir, fueron cosas, lugares, tiempos, personas y los 24, me convencí de que yo no quiero decidir por todo lo que tiene un espacio en mí, quiero que simplemente me llegue. Aquí estoy, para vivirlo todo, para equivocarme y pedir perdón, para quien quiera caminar conmigo, para quien no me suelte, para quien dé como doy, para no quedarme con las ganas, para identificar sabores, fresas, vino tinto, para los otoños y los veranos, para amar mucho, aquí estoy contigo, no importa si nos toca volver a empezar o trazar otro camino, esto de mí para mí. Una vez algo dejó de ser parte de mí, pero no quise detenerlo ni rogarle con el fin de que se quedara, sólo así quise que se fuera porque así tenía que ser para ver la mejor versión de mí.
“remember your words can plant gardens or burn whole forests down”.
