Llego el amor.

Quiero que el amor llegue y llegue fuerte, que se vista de azul cielo y que a su lado todos los océanos parezcan pequeños.

Quiero que el amor llegue, me ponga las emociones en montaña rusa y sea un constante verano interminable.

Quiero que el amor llegue, con versos y rimas, que no sepa como escribirle pero termine escribiéndole siempre.

Quiero que el amor llegue, y aunque existan tiempos en donde no sea visible, se sienta por encima de la rutina.

Quiero que el amor llegue, con las manos calientitas para no dejar enfriar las mías y con abrazos constantes para no decaer con el invierno.

Quiero que el amor llegue, con las estrellas, los amaneceres y las cicatrices varias.

Quiero que el amor llegue en abril y en noviembre, con tus ojos de ser posible, con tus labios y tus discos de vinilo.

Quiero que el amor llegue contigo y sólo contigo, con los libros, los cafés, las canciones y el silencio.

Quiero que el amor llegue aunque no conozcamos París, pero que igual no nos de miedo vivirlo.

Quiero que el amor nos llegue y no lo quiero perfecto, sólo quiero que seamos lo suficientemente valientes para que no lo soltemos.

“El amor es una decisión de todos los días”.

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