Ojalá.

Hay lugares de los que necesitamos escapar, pero también llegar, que son puerto y salida al naufragio, donde hay que perderse para encontrarse, donde hay que saber estar, ser e irse también.

Vine a perderme un poquito y a desconectarme del ruido que dejó mi eco, o quizá llegué para encontrarme entre los rayos de sol que iluminan mi alma ya sumergida entre olas saladas.

Ojalá el mar nos hablara, nos cantara, nos hiciera tan suyos, así como nos deja ir. Ojalá lleguemos al lugar que aseguramos o al que no figuraba en el mapa pero igual lo sentimos nuestro.

Ojalá las olas me indiquen mi suerte o al menos me limpien de la culpa que a veces cargo, ojalá sepa llegar a donde pertenezco, ojalá si me pierdo sea parte del destino.

Ojalá me sumerjan recuerdos y me acompañen personas bonitas, ojalá se queden mis huellas en la arena por si el miedo me nubla el camino, aunque ojalá sepa llegar sin ellas.

Ojalá llegue la paz a mis andares y los vientos para ayudarme a volar, ojalá la sal en la boca sea parte de lo que mis ojos no han querido guardar.

Ojalá seamos el tiempo que pasa sin prisa y sin culpa, ojalá seamos todo eso que dejamos de ser o seamos mejor que todo lo que prometimos.

Ojalá queramos como se quiere al mar, con profundidad, pasión, pero también con paciencia, de que no todas sus olas están siempre en calma.

Quiero ser como y del mar, que ojalá siempre llegue a donde me esperen y sepa irme para llegar con más fuerza.

Ojalá en esta perdida te encuentre y me encuentre contigo.

“Dejar ir, es dejar llegar.”

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