Este año no pasó como uno más en la lista, vino con cambios hasta jugar con nuestra suerte, se pintó de enemigos invisibles atados hasta en las suelas de los zapatos y se volvió un odiar constante con el transcurso de los días. Todo cambió de la noche a la mañana y la vida que normalmente nos acompaña corriendo con una café en la mano y en la otra los miles de pendientes al teléfono desparecieron, todo se quedó quieto, en silencio, todos nos detuvimos a mirarnos los unos a otros por primera vez en mucho tiempo, nuevamente escuchamos nuestras voces internas y las de afuera que tocaban a la puerta, todo cambió para no volver por mucho que así lo quisiéramos. Empezamos por quedarnos tranquilos, por regalarle a nuestro cuerpo lo que mucho tiempo llevaba gritando, atención, descanso, progreso, nos miramos al espejo y muchos nos conocimos de nuevo, tomamos la oportunidad de darnos los planes que se quedaron esperando debajo de la almohada y volvimos a soñar con una realidad diferente. Iniciando el verano, quisimos respirar, la espera era interminable y pedíamos volver a cruzar abrazos, caricias, besos, carreteras, mar y montañas, rogábamos por salir hasta por las ventanas y tal vez no regresar en muchos días o meses quizá, ilógicamente queríamos tener lo que siempre ha estado en nuestras manos día con día. Para finales de otoño no importaban las reglas, ni todo lo impuesto, ambicionábamos una sola cosa en el mundo, vivir, a costa muchas veces hasta de nosotros mismos y de creer que todo lo que nos rodeaba era una horrible pesadilla. Ha llegado el invierno y la realidad con la que vivimos no es diferente a la que trajo consigo la primavera, estamos envueltos de la cabeza hasta los pies de todo esto que llego para quedarse, de dudas, miedos, de vida y muerte, de algo incontrolable, pero también de agradecimiento por lo inesperado, porque algo se tomó la molestia por nosotros para poder acercarse y decirnos, toma asiento, relájate, piensa en el camino que estas tomando, plantéate sueños, si caíste sigue con la lista, escucha a tu alma, cuida tu cuerpo, voltea a ver lo que no te falta en vez de lo que sí, valora, quiérete, ama, a lo mejor lo que hoy parece una maldición para el mundo, para ti era el milagro que te faltaba, sólo tienes que volver a mirar, puede estar al lado de ti o incluso dentro de ti todo eso que creías perdido, date la oportunidad de vivirlo, empieza por hacer que las cosas sucedan con lo que tienes en tus manos, en tu mente y en tu corazón. Que alivio que podamos cambiar si el mundo cambia, pausarnos, irnos o quedarnos, que alivio que podamos seguir siendo nosotros o una mejor versión si así lo deseamos.
“Que alivio poder reinventarnos y elegir cuantas veces sea necesario”.
