Carta a mi presente.

Querido presente:

El día de hoy te tengo, consiente, no pasas desapercibido y aunque pesas de momento, agradezco que estés en lo más alto de mí, te invito a que te quedes aquí esta tarde, para la hora del té y para los días que vienen, donde espero no me falten las ganas de vivirte con locura. Hoy te pido perdón por llegar con una presentación errónea de lo que alguna vez te prometí en el pasado, he venido hasta ti un poco rota, algunos huecos aún no se llenan por completo y la culpa me ha dejado manchas que todavía no se borran, me ha costado seguir el camino que alguna vez tracé, con sus muchas desviaciones e intentos de predecir el futuro, abrí mi corazón varias veces por intentar no fallar pero terminé sentenciándome a mí misma infinidad de ocasiones, en efecto muchas cosas no fueron como lo esperaba, sin embargo ya no me acongoja que tú no embones como alguna vez lo imaginé. Aprendí a tenerme más paciencia y a meditar cuando la ansiedad cruza por mi mente, así como lo que en un principio parece un desastre, al final todo se va acomodando, aprendí a pedir ayuda y pagar mis favores, a no gritar y guardar silencio, considerando que debo alzar la voz cuando mi integridad camine por la cuerda floja, también me enseñé a no menospreciar mis problemas e ir a terapia, cuidar lo mío y a los míos, aprendí a pedir disculpas cuando lastimo pero lo más importante es que aprendí a no pedirlas por alguien que sólo quiere cumplir sus caprichos. El tiempo me enseñó que hay cosas que es mejor dejar en su lugar ya que se ven mejor en la memoria y que no todo puede formar parte del ahora, me enseñó a quererme más pero sobre todo que este proceso no es lineal y que si llego a caer, es un desliz en mi lista de deseos y no un fracaso. Hay muchas cosas que aprendí y desaprendí, unas se quedaron en mi alma, otras en mi mente, otras simplemente las olvidé, lastimé, me lastimaron, hui, me quedé y regrese, cambie los americanos por lattes y los drinks por vino de mesa, lo mucho por lo poco pero cómodo y el caos por paz, así fue como llegue a ti, este presente que no imaginé pero que hoy es lo que tengo y amo, donde no me falta luz, planes, amor y vida, donde puedo volver a empezar y reescribirme si es que quiero, donde los errores son nuevos y el arrepentimiento no existe, donde sólo yo tengo la oportunidad de poder decidir, siempre.

“Ahora, lo único que tenemos asegurado, no existe nada más, y sólo tú tienes el poder de decidir qué hacer con él”.

Deja un comentario