Querido pasado:
Entre penumbras resaltas de repente, vienes acompañado de todo eso que cabe en una taza de café, traes muchas risas al compás de días soleados, pero también llevas lágrimas cuando se presenta la ocasión, has provocado sentimientos que muchos cargamos con nuestra propia sombra y vaya que nos pesan demasiado, has marcado huellas con un poco de dolor entre pisadas pero se quedó el camino que he recorrido y la importancia de tomar una decisión a donde quiero llegar. He tomado la valentía de no ocultarte más, de no fingir que algunas veces no exististe, ni tratarte con tinta nueva sobre borrador, de hablarte frente al espejo y de repararte cuando eres presente para que no tomes la mano de mi futuro. Me acompañaste mucho tiempo, recorriste mis facetas tan cambiantes y fuiste cerrando las puertas que malamente dejaba entreabiertas, muchas veces te culpe por mis errores y las decisiones pobres, incompletas y repletas, llegaste cuando tenías que llegar, mi desacierto fue olvidar que eres pasajero, que lo malo o bueno que me trajeras iba a pasar también, que mucho de eso no me seguiría hasta mi actualidad y que otro tanto ni siquiera lo iba a poder recordar. Hoy entendí que necesitaba mirarte sin resentimientos, sin culpas ni juicios, quererte, vivirte y dejarte ir, volver hacia atrás sólo cuando me sienta perdida, pero no como permiso para que gobiernes mi día a día. No me arrepiento de ti y lo que conlleva, de quien me enamoré, a quién dejé entrar a mi vida o a quien lastimé, en su momento las determinaciones parecían ser la verdad y el camino recto, hubo libertad, felicidad y gratitud, algunas elecciones fueron sentencia pero sin arrepentimiento, lo que no fue acertado hoy trajo el perdón y la plenitud de un alma en vuelo. Gracias por llevarme hasta mis límites, por regresarme amores y cariños por horas de sueño, por darme la autodeterminación en un pedazo de papel y ser la voz de muchos silencios, por encontrarme con la capacidad de expresarme en todas mis emociones, lo que me asusta, lo que me acongoja, lo que odio, lo que amo, me costó mucho hallar la forma de hacerlo y descubrirme en el camino que jamás voy a pedir disculpas por ello, no voy a retroceder sólo porque a alguien no le gusten mis procesos. Eres todo eso que alguna vez no quise soltar, gracias por enseñarme que hay más cielo por delante, que mi hoy mañana será tuyo y que lo que tengo ahora es lo mejor que puedo tener en toda mi vida.
“Cuando te rindes a lo que es y estás plenamente presente, el pasado ya no tiene ningún poder”.
