Querido futuro:
Llevo meses peleándome contigo, retándome a mí misma con que las cosas tienen que salir bien, exigiéndome y exigiéndole a mi entorno porque todo lleve un rumbo fijo y claro. No he dejado descansar a mi mente trayéndole culpas antiguas que ya no me gobiernan más, el insomnio entró por la ventana acompañándome con cada oscuridad sin fin, las lágrimas formaban parte de una hora del día y los miedos sobresalían por encima de todo lo que no puedo controlar, ahí entendí que no estaba bien, que nada de esto se encontraba en su lugar. Te he pensado mucho últimamente, queriéndote preguntar si lo que tienes a la vuelta de la página para mí es bueno o algo en este momento estoy haciendo mal y lo puedo remediar, si estoy llamada a seguir con la tristeza atada a mis pies o mi felicidad brillará a la par del sol, sé que nada llegará en una respuesta escrita, pero a veces me gustaría una señal de que lo que estoy haciendo no quedará en vano. Ya dejé el pasado en su lugar y el presente viene conmigo de la mano en buenos términos, a ti no sé como es que debo hablarte, pues siento que para cuando llegues a ser mi ahora tal vez no podré reconocerte, lo que si sé es que te he dejado por la paz sin descuidarte, no me gustas pero te tengo cariño y he aprendido a traer la prudencia en mis bolsillos. Ya todo está en calma, aunque muchas veces los vientos parecen ráfagas, no cesan mis ganas de volar, en otras la marea interna sube mucho y se desborda, el café se derrama y no faltan los días nublados pero todo se arregla siempre, ya no estoy en sintonía con lo que no puedo controlar, me gustan todos los colores con todos los climas y con todo lo que venga trataré de ser paciente. Gracias por esperarme al final de los capítulos sin descanso y los muchos versos que aún tengo por escribir, ya no busco un hogar, ni un sitio al cual corresponder, ni un entorno donde encajar, entendí que soy del mar y del cielo, del viento y de las flores, de la tierra y del aire, soy de donde siento que pertenezco, aunque al final no pertenezca a ninguna parte, pertenezco a mí misma y eso es lo importante.
“We are always where we are meant to be”.
