Tengo un corazón, partido por la mitad, ahora es un arma de dos filos, sé cuando puede herir o atacar, porque creo que aún no ha sanado de verdad.
Tengo un corazón, partido por la mitad, que con la noticia de tu partida, ya no puede quebrarse más, pero se acongoja y piensa que posiblemente no pueda verte nunca más.
Mi corazón está partido por la mitad, porque no ha aprendido a soltarte, porque aunque te vas siento que volverte a ver fue como llegar para quedarte, en algún hilo de mi alma, donde pertenecer es cuestión de querer.
Una de mis mitades reclama ¿Por qué existe gente que te rompe si, no te tiene? Y la otra suplica por no volver a mirarte para que podamos ser una sola de nuevo.
Tengo un corazón, partido por la mitad, que con tus idas y venidas, y tu no saber quedarte, por fin grita por sanar, aunque el precio sea muy alto, posiblemente no volverte a encontrar.
“A veces son ausencias elegidas y otras veces, involuntarias”.
