Vamos a pedir perdón.

La hoja en blanco se encuentra puesta sobre la mesa, esperando que suelte todo lo que lleva casi trescientos sesenta y cinco días en mi cabeza, no pide tantos revueltos ni atajos, sólo sentimientos precisos y claros. La parte más difícil del perdón es cuando te toca hacerlo hacia adentro, toma tiempo, pero si elegiste la opción de empezar contigo primero ya encontraste el camino para reparar tu alma por completo. Vamos a pedirnos perdón, primero por las veces que repetimos hasta el cansancio que no podíamos, por llenar nuestra mente de adjetivos negativos, por hacernos menos frente a las dificultades y adversidades, por menospreciarnos, por dañarnos, por abandonarnos espiritual, mental, emocional, física y personalmente, vamos a pedirnos perdón por ahogarnos en un mar de angustias, por poner a la tristeza como protagonista y apartar la ayuda de cualquiera que quisiera salvarnos, por vivir en el pasado, por no soltar amores no correspondidos, por dejar ir lo bueno por estar aferrada a lo que no vale la pena, por no disfrutar de la compañía de quienes nos rodean, por desaprovechar muchas oportunidades por temor a fallar, por no abrazar mucho, por no llamar mucho, por no estar al pendiente de los que queremos. Vamos a pedirnos perdón por adjudicarnos culpas que no nos corresponden, por no aprender a hablar, gritar o callar cuando es debido, por no amar mucho, por no informarnos, por no leer, por no cantar y bailar lo suficiente, por no decir te quiero, me haces falta, te extraño, por no apacharnos, por no exigirnos cuando se debe, por criticar y ofender cuando no conozco la situación, por no ir a terapia, por no ser valiente, por creer que yo no importo, por no aprender a decir no. Vamos a pedir perdón por todo eso que le prometimos a la vida y no pudimos cumplirlo, por miedo, falta de decisión o fe, me pido perdón por minimizar mi dolor y negociar mi paz, por no tomar la responsabilidad de ser quién soy, de lo que tengo y a quienes tengo, por no luchar, por no soltar, por no cuestionar a mi corazón. Vamos a pedir perdón porque los días que vienen serán como lo hemos soñado, porque vamos a trabajar por ello aunque eso implique el odio de muchos, el cariño de pocos, pero una felicidad eterna y te prometo que valdrá la pena.

“Ser nosotros mismos implica muchas veces tener el valor de sostenernos solos”.

Deja un comentario