
Ha llegado el tan esperado invierno, un tiempo mágico donde para mí todo terminó y comenzó al mismo tiempo, donde una persona fue hogar y embarque de mis sentimientos y con la llegada de él, fue también, mi mejor y peor suerte. Todo mi ser eran fuegos artificiales iluminando mi alma sin parar, el día había llegado y yo lo sabía porque todo resonaba a mi favor, empezamos con dos que tres tragos conforme caía la noche y con ella tu tan esperado mensaje, viajé sin miedo hasta encontrarte y una vez subiendo los escalones guiados por tu voz que me sabía a la perfección, juré que iba a detenerme, darme la vuelta y huir como lo hubiera hecho mi yo anterior, pero ya te encontrabas tan cerca que me prometí no perderte de nuevo. Antes de que pudiera siquiera respirar, tus labios ya se habían encontrado con los míos y todo de ti era como tener la magia entre mis dedos. Me gustan las mañanas con chilaquiles, acompañados de tu clásico café americano con cigarro y esa música de fondo que pocas veces reconozco, la verdad son casi cien días en los que la vida me ha dicho que es para el otro lado y que he llegado tan al fondo mí que no me quedará otra salida más que reinventarme, aunque sea sin ti. Ya me sé esta carretera de memoria, ha sido tanto el tiempo que ya lo siento parte de mí, con el sol de frente, los versos en mi cabeza y como siempre con los recuerdos consumiéndome, hace cinco años venía en las mimas condiciones, pero con muchas más penas y la diferencia de las lágrimas por tu no partida, porque realmente no te habías ido aún, pero dolías como si así hubiera sido. Me concentré en ti, en tu mirada y tus peculiares expresiones, me dueles en todas tus formas, las de antes y las de ahora, exploraste todo mi cuerpo pero te falto mi alma y aún así yo creo que tendrías muy poca idea de cuanto te quise y te quiero, te quiero porque cuando cae la noche es por ti por quien ruego de nuevo, siento que aún me perteneces. Creo que he aprendido a decir lo que en mis 18 años no logré, soy un poco más madura y segura, pero soy humana y los agujeros que cargo en mi pecho me dicen que con calma, que van cerrando a su tiempo y como se debe, que me tenga paciencia. No sé si está bien extrañarte tanto, ¿Está bien extrañarte tanto? Aún no he encontrado la respuesta, pero al menos aunque te extraño ya no me haces falta, y eso es un buen comienzo.
“Como pretendo no echarte de menos, si te amé de más”.
