
Voy a empezar por contar la parte oscura, porque así tiene que ser siempre para que la luz aparezca, no sé en que momento llegue a ese punto, pero así fue, todo era sombra, con climas fríos, la soledad por delante y todos aquellos motivos de energía para seguir viviendo un día, una hora, un minuto, un segundo, fueron encerrados en una cárcel y obligados a callar por mi propia voz. Lo bueno de tocar fondo, y siempre lo he dicho, es que llega un punto en el que mínimo si la opción no es voltear hacia arriba, lo es hacia los lados y empiezas a darte cuenta de que por ahí no es, comienzas a juzgar tus pasos y el camino que escogiste, la forma de tus manos y lo que creas con ellas, los colores de tus emociones, las voces en tu cabeza y el reflejo en el espejo, te críticas, te burlas, te lloras, te condenas, pero te abrazas y perdonas, te das cuenta que ya no eres lo que eras hace un suspiro, quieres ser más. Inicio con el afrontamiento de aceptar mi persona, con las disculpas tan personales que me merezco, me pido perdón porque he menospreciado, acribillado y desmoralizado mi existencia, por no escuchar a mi propia voz que pedía ayuda, por dejar pasar los momentos agradables que obvio ya no pueden ser, por silenciar mis pensamientos y sentimientos, por aparentar estar bien, me disculpo por exigirme, por calificar mis éxitos con indicadores de sufrimiento y por creer que “Si no duele, no sirve”, me disculpo por negarme. Ahora, con el viento en contra y el corazón en lo alto, tomo la responsabilidad que me corresponde, me digo a mí misma que lo errores no son errores, son oportunidades de aprender sin olvidar, porque el olvidarlos sería olvidar mi esencia, aprendí a decirme que no importa el tiempo que me tome el conocerme, porque uno cambia, evoluciona, me digo que serme fiel es conseguir mi autenticidad. Quiero paz, sintonía, armonía y permisibilidad conmigo, quiero consciencia y elección de mi presente, quiero abrir la mente para que todo lo nuevo me viva, me prometo que la primera persona que me tiene que amar, respetar, cuidar, soy yo misma, me prometo cicatrizar las heridas y tener el súper poder de hacerme magia, de adherir personas con fruto, me prometo el ahora y el futuro. Me estoy replanteando, con apapachos constantes, música de fondo y horas doradas en el cielo, con deseos al universo y cafés con dosis de amor, parece una crisis más creo que es lo opuesto, estoy más presente de quien soy, me estoy aliviando el alma.
“Que la energía sea para multiplicarla y no para agotarla”.
