Absurdo Cliché.

Necesité el consejo de la voluntad porque sentí que no la tenía y porque en un principio honestamente no quería tenerla, porque tome la decisión de agarrarme de la mano de la depresión y optar por pensar que tenía derecho de hacerlo y así lo hice. Me adjudique todo el derecho de estar triste, de mirar cuatro años atrás y reprocharme por cada decisión mal tomada, la libertad se me convirtió en libertinaje y volví a acompañarme de esa taza de café a las tres de la mañana que no existe, porque podía y quería, así de simple. Grité más allá de donde el viento termina de reír sin ser escuchada y suplique por las voces interiores que no se atreven a proclamar, la inteligencia me dejó desahogarme, sin reprocharme, sin juzgarme, pero cuestionando sobre todo eso que tanto miedo me había dado preguntarme pero que sabía que yo sola tenía la respuesta. Me encuentro en un vacío interminable, de esos que parecen no tener fin pero que claro que lo tienen, en donde retumban en mi cabeza las voces que creen tener la razón y me hacen perder el sentido de la de la ubicación con bastante enjundia, el miedo se esfuma por allá donde el atardecer empieza a dar pocas señales de vida y no me queda de otra que llorar a mil mares. Estoy hecha de complejos y retazos, que he aprendido a querer con los días y que en tiempos de lluvia son mi mejor embarcación, con remolinos en mi cabeza y el té endulzado con una que otra duda han sido mi mejor sanación y salvación. Aprendí que mis tristezas no merecen explicaciones, que mi lucha es interna y yo sabre el valor que le pongo, que nadie merece ser tomado por menos y que la valentía no se obtiene a base de sufrir, sino a base de coraje y de que tanto pongo el corazón en cada cosa, en cada tiempo y en cada persona, que nadie tiene el derecho de juzgarme y que no puedo sentenciar las decisiones ajenas, sólo uno sabe cuánto se hiere y cuánto se perdona, todos rondamos en caminos ajenos, felices y eternos, pero no todos tomamos la decisión de recorrerlos o de reconocer que tanto es necesario cambiarlo. Nada está mal con la vida pero imagínate que increíble te verías si te atreves a mejorar, si decides dar ese paso que te hará brillar, imagínate que le pones tu granito de arena a este mundo que en vez de que le quites está para que le pongas, y no, no es nada caótico flaquear ni tambalear, pero que absurdo es creer que no necesitamos ayuda y que absurdos todos los clichés que nos sostienen, la gratitud para contigo va más allá de decir “Vas a estar bien”, es un date una mano, un pie y darte toda tú si es necesario, porque el lugar donde mereces estar es aquí y ahora.

“Eres mucho, vales mucho, mereces mucho”.

 

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