
Ven, hoy te invito a que te sientes aquí, a mi lado. Cuéntame cosas, muchas cosas, estoy aquí para escucharte. Quiero que por primera vez no te alejes, no me dejes como un cabo suelto y muy a la deriva, no me escondas, no me evites, pero sobre todo no me condenes. Cuéntame, ¿Qué es lo que he hecho mal? ¿De qué forma te he lastimado? Tal vez no me he dado cuenta. Cuéntame dónde has estado estos cuatro años que se han pasado sin piedad, cuéntame tus penas, tristezas y angustias, ¿Cuántos corazones has roto últimamente? ¿Alguien te lo ha roto a ti? Te has acostumbrado horriblemente a irte y lejos, cada vez quedan más mares entre tantas almas inquietas, estoy segura de que ha valido la pena, siempre vale la pena tener sueños tan altos como rascacielos, pero también estoy segura de que no siempre se es feliz burlándose del pánico entre tragos. Quiero que me cuentes porque has decidido regresar y porque indirectamente no sueltas el pasado. Ven y siéntate a mi lado, conmigo, como antes. No temas, nunca has tenido razones para hacerlo, así que ¿Por qué tenerlas ahora? Cuéntame de tus nuevos logros, de tus metas, tus nuevos amigos y de aquél nuevo amor que tal vez se avecina. Dime pues entre risas y aún mejor con llanto, con orgullo y vergüenza a la par ¿Quién eres y quién no? ¿Cómo vives si es que vives y cómo sobrevives si es que no? Háblame de tus nuevos vicios y dime por favor que dejaste los antiguos. Sé muy bien que ante las tormentas solemos distraernos y entregarnos únicamente a medias a lo que somos, a nuestras pasiones, nuestras letras y eso deja sin lugar a duda una que otra mella. Ven y acéptame ¿Un café? O toda la vida si es que quieres, yo también tengo cosas por contar. Te quiero contar que también he tenido miedo, que muchas veces no he sabido distinguir si estoy entre buenos o entre malos, que uno de mis más grandes sueños por el que luche como soldado único en la guerra ahora siento que es mero complemento, que he contado los corazones que me han valido la pena y he perdido la cuenta de los que he roto, que ya estoy harta de rodearme de personas que hablan de puros temas banales y vulgaridades, de gente que no sabe querer y respetar, que no sé ¿Por qué escogí a personas que nadie quiere? Y ¿Por qué limito tanto las amistades que valen la pena? Pero también quiero contarte que no todo ha sido sombra, que hoy mi alma se llena de una luz increíble, te cuento que cada vez tengo más sueños y deseos, que cada día tomo tés más raros y he aprendido a pintar la vida de muchos colores, pero a una sola pincelada, te cuento que soy feliz por mí, por lo que tengo y lo que vendrá, y que cada vez siento que la vida es más majestuosica si la ves desde adentro.
“No está mal tener el alma rota, lo que está mal es que te acostumbres a ella y no hagas nada para remediarla”.
