
Y al final del día, aunque estés sola, siempre te quedarás con la mejor parte…
A veces no se trata de lo que diga el resto. Existen ocasiones en que eres tú contra el mundo. Es dejar de estarte quejando por todo, se trata de aprender a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, de dejar de tratar de complacer a todos a tu alrededor, de maravillarte por cosas tan sencillas como ver la lluvia caer, de asombrarte con los árboles que tienen las flores más extrañas, de ir a tu café favorito y pedir la bebida más rara que conozcas, es no dejar que nadie te cambie, se trata de que seas feliz por quien eres, con tus defectos y virtudes, se trata de llorar y reír al mismo tiempo, de tomarte la última cerveza del refrigerador, de salir a correr bajo la lluvia y no molestarte porque tu pelo se ha empapado, se trata de aprender a perdonar y hablar con el corazón a la persona que te hirió, se trata de enamorarte sin prejuicios ni barreras. Es conseguir que la gente se emocione al estarte mirando y escuchando, de hacer saltar el alma de los demás porque para dar una buena primera impresión no existen las segundas oportunidades. Se trata de no desperdiciar tu educación, tu familia, tus amigos, tu tiempo, se trata de ser valientes pero no sin antes tener miedo porque entre más corras de algo, más será el tiempo en que permanecerá contigo. A veces no necesitas más que paciencia y mucha fé (con acento), como me dijo una vez una persona, «Muchos le llaman suerte, pero a mí me gusta llamarle, fe» ¡Y vaya que tenía razón! Es tener una certeza interna que te dice que todo va a estar bien, es detener a tu mente y decirle que se calle, es fantasear con esos secretos que sólo tú sabes , es preguntarte día con día, a cada hora, minuto y segundo, ¿Si pasa, qué? Es ir al límite de tus miedos, después abrazarlos y decirte, «Todo va a estar bien». Es confiar, es ver siempre el mejor lado de todo lo que está pasando, por más nublado que veas. Es mirarte todas las mañanas al espejo y recordarte lo mucho que vales, las bendiciones que sí tienes y no soltarte. Es hacerte ese tatuaje que tanto has deseado, ese cambio de look que te hace cosquillas y atreverte a transformar tu guardaropa. Es darte un abrazo, todo esto a ti mismo, a nadie más. Es creer que la vida debería ser amar y ya. Es ver y sentir que tienes una vida que probablemente otros desearían. Se trata de ponerle pasión y entrega a todo lo que haces. Se trata de ser tu propio superhéroe y llenar tu alma con una luz interminable. Es dejar una huella en cada paso que vas dando.
Porque al final del día, aunque estés sola, siempre te quedarás con la mejor parte…contigo misma.
«Listen to everything people don’t say».
