
Las palabras salen de mi boca sin ton ni son, incluso llega un momento en el que ni siquiera me reconozco, me estoy asustando un poco, ¿Puede ser posible que sea yo? Sin duda es una versión mucho más fuerte de mí misma que nunca antes había logrado presenciar, sé que soy yo porque las palabras junto con las lágrimas me salen del alma, no me quiero callar nada, ni hasta el más mínimo detalle, puede que sea la única oportunidad que tengo para decir lo que siento, no me quiero guardar de nuevo mis emociones, mi mente se quiere liberar de todo este engaño, si es que existe. Tú no dices nada porque no te lo permito, porque he decidido que esta noche seré yo la protagonista, seré la musa que cantará todas tus mentiras, tu austeridad y tu tanta falta de querer. Te enseñaré como desenredar el silencio tan profundo que te cargas, él que no lucha por lo que quiere, la palabra “perdedor” le queda corta y aquel día te tocaba a ti intentarlo, te tocaba correr detrás de mis olanes negros, de mi tanta euforia y drama, te tocaba a ti reparar la sonrisa que se borraba conforme mis lágrimas caían por mis mejillas, te tocaba abrazarme, besarme, te tocaba recordarme que me amas o que al menos alguna vez lo hiciste. Pero no sucedió, decidiste envolverme en un barco de papel y aventarme a la deriva con el corazón sin salvavidas y por eso, decidí arrancar tu amor de raíz, de aquella maceta que alguna vez compartimos como destino. Comprendí que me admiraba mucho más por lo que mi alma sentía y demostraba que por lo que tus sentimientos y falta de criterio reprimían. La labilidad de mis emociones seguirán como semillas en el fondo de lo que alguna vez quiso ser un jardín, mis lágrimas y miles de rencores lo regarán cada fin de mes con la esperanza de que florezca pero no lo hará si tú no vuelves, no a mí, no me refiero a mi lado, no quiero que jamás vuelvas a hacerme daño, pero el día que quieras volverlo a intentar, porque sé que lo harás, ese día el jardín de mi optimismo y amor propio, lleno de abundantes girasoles regados cada mañana con el sol de mi alegría me recordará que las raíces de mi alma están tan firmes que dudo quieran volar al corazón de alguien que tiene la mente vacía.
«Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar, te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas».
