
Hace un año, en el mes de noviembre precisamente, me encontraste ¿Recuerdas? No nos conocimos, porque así no fue como sucedió, tú me encontraste, tú te fijaste en mí, sin yo saber de tu existencia. Me encontraste de la manera más ridícula que alguien pueda imaginar, pero a la vez de la más original, recuerdo todas y cada una de tus palabras que me escribiste en aquel mensaje, las recuerdo porque nunca nadie me había hablado de aquella manera, esa combinación perfecta entre rareza, coqueteo, simplicidad y ternura. Me encontraste y desde el primer día no perdiste tiempo, sabías claramente lo que querías y la razón por la que me habías buscado, al principio aquello me asustó, pero en el fondo me encantó, me encantó encontrarme por primera vez con una persona que le ponía firmeza a mi inseguridad. Recuerdo la primera vez que escuché tu voz, cómo no recordarlo, ese tono que contenía amor y maldad al mismo tiempo, no he vuelto a escuchar una voz como la tuya y sinceramente no creo encontrarla nunca. ¿Sabes qué es lo que más recuerdo? La primera vez que nos vimos, porque fuiste mucho más de lo que imaginé. Nuestra primera cita, ¿Crees que la voy a olvidar? Si en ella me intentaste robar un beso de la manera más tonta o tal vez yo fui demasiado ingenua, recuerdo nuestro primer beso bien, en el que yo también cedí, recuerdo las caricias, los abrazos, las miradas, las sonrisas, la forma tan peculiar en la que me tomabas de la mano, las llamadas hasta altas horas de la noche, los mensajes de buenos días y dulces sueños, la manera en que me hacías sentir la mujer más bonita de tu vida. Recuerdo la primera vez que mencionaste mi nombre completo, siempre me ha molestado, pero contigo fue diferente, me encontraba tan perdida en tu voz que hasta mi nombre sonaba perfecto en ella, pero eso obviamente nunca te lo dije, se hubiera perdido el sentido que tenía aquello. Recuerdo la primera vez que me enoje contigo, a los cinco minutos ya te encontrabas afuera de mi casa, listo para que con tu perfecta sonrisa todo mi mal se esfumara, recuerdo la primera nota que me diste, escrita con tu puño y letra, pero también recuerdo que no era yo cuando estaba contigo, sé que la mayoría de las veces no te podías explicar porque me comportaba tan fría y tan distante, ¿No lo recuerdas ni un poco? Pues yo sí, recuerdo que me tenía que comportar como la persona con menos sentimientos porque tú me lo prohibiste, tú me prohibiste enamorarme de ti. ¿Quieres saber porque me distancié? ¿Por qué dejé de hablarte? Porque me dio miedo, no me podía explicar todo el esfuerzo que hice para no mostrar mis emociones, como tuve que adoptar una personalidad que no era la mía para evitar que pasara lo que me estabas pidiendo, y ¿Adivina qué? A pesar de todos mis esfuerzos, me enamoré de ti. No era mi intención dejarte en los momentos en que más me necesitabas, me estaba protegiendo tanto que no me daba cuenta de lo que pasaba a mi alrededor, me aislé por completo de todo, nunca había llorado tanto en mi vida por alguien, nunca había soñado tanto con alguien, nunca había amado tanto a alguien. El día en que tu avión despegó volví a llorar porque no pude despedirme como hubiera querido, no tenía caso si de cualquier forma todo lo había terminado, ¿Por qué no te lo dije? ¿Para qué? Nada iba cambiar con eso, el viaje ya estaba listo, pasara lo que pasara, dijera lo que dijera, pronto tú te marcharías y creí que el dolor se amenizaría si todo lo cortaba desde antes, no sirvió de nada, pero tampoco creo que hubiera servido después. El tiempo pasó y todo seguía igual o peor, no existía un día en el que no pensara en ti, 30 de abril del 2015, 9:02 am, un mensaje tuyo en mi bandeja, la mejor felicitación de cumpleaños que pude haber recibido, me quedaba claro que seguías mucho más que presente. Hoy escribo estas líneas para ti, no con el fin de alterar tu presente, ambos supimos aceptar y superar los caminos por separado para vestir con la felicidad a flor de piel, pero mi alma tenía la necesidad de decirte todo eso que calló por miedo a un sin fin de cosas, ella quiere que sepas que te quiso, te quiere y te querrá en muchas vidas. No importa cuanto coincidamos sin encontranos, porque estaba en nuestro destino conocernos, pero no estar juntos, ahí lo entendí todo y esa fue la última vez que lloré por ti, lloré por ti y por mí y recé de todo corazón para no encontrarme contigo nunca más en mis días, porque cada cosa contigo era como el zigzag de una baraja, nunca sabía dónde iba a terminar.
«Para mí valió la pena conocerte y saber que eras completamente lo más diferente a mí».
https://www.youtube.com/watch?v=-CmadmM5cOk
